Roma fue fundada en 753 a.C. por Rómulo, según cuenta la leyenda.
La leyenda de Rómulo y Remo dice que había una vez una hermosa princesa llamada Rea Silva, hija Numitor, el rey de Alba Longa. El hermano menor del rey, Amulio, cogió el trono y obligó a Rea a prestar votos de castidad, de esta forma se aseguraba que no habría nietos que le pudieran reclamar el trono. Un día Marte, el dios de la guerra, visitó a Rea solicitándole su amor. De ese fruto nacieron los gemelos Rómulo y Remo. Amulio enfurecido ordenó que los bebes fueran ahogados en el río Tíber. Marte, siempre protegiéndolos, produjo una creciente de agua que arrastró a los gemelos hasta una higuera donde fueron alimentados por una loba hasta ser encontrados por un pastor. El pastor los crió hasta que llegó el momento de revelarles su verdadera identidad. Conociendo la historia, forman un ejército para atacar Alba Longa. Derrotan a Amulio y restauran en el trono a su abuelo Numitor. Deciden entonces fundar una ciudad adecuada a su rango, Roma.
Una vez fundada Roma, Rómulo construye una muralla dejando fuera a su hermano, Remo. Cuando Remo intenta entrar, Rómulo lo mata. Siendo este entonces el primer rey de Roma.
La intención de la fundación de Roma era de que fuera la cuna de innumerables generaciones de romanos que engrandecerían sus hazañas. Pero lo cierto era que no estaban en situación de formar ni las familias fundadoras porque en el grupo no había mujeres. Rómulo envía mensajeros a los lugares aledaños solicitando doncellas dispuestas a casarse con sus hombres pero nadie aceptó. Luego de tres años, Rómulo encontró una estrategia que les aseguraría una victoria fácil. Leyenda del rapto de las sabinas, Roma prepara una gran fiesta en homenaje al dios Neptuno e invita a todos los habitantes del pueblo de los sabinos. Todos asistieron pensando tal vez que una celebración religiosa no era momento para conflictos, además de por la curiosidad de conocer a los que habitaban la nueva ciudad amurallada. Durante la fiesta, además de darles de beber en abundancia, hicieron un espectáculo ritual que atrajo la atención de todos los hombres. A una señal de Rómulo, los romanos cogieron a las mujeres y se las llevaron. Para cuando terminó el espectáculo los hombre sabinos se encontraron solos, borrachos y rodeados por los romanos armados. Así acabó la fiesta con las amenazas de venganza. Rómulo había aconsejado a sus hombres que trataran a las sabinas con respeto y delicadeza y ese debió ser el caso porque cuando los sabinos regresaron para reclamarlas, ellas mismas se interpusieron para evitar la batalla. A Rómulo y el jefe sabino no les quedo más remedio que sentarse a negociar. Decidieron unir ambos pueblos.
La monarquía en Roma consistió de un total de 7 reyes. Rómulo fue el primer rey y fundador. El cual organizó el Senado, encabezado por las familias más poderosas llamadas patricias y estableció la sede del sumo sacerdote. El séptimo y último rey de la monarquía fue Tarquinio II o mejor conocido como Tarquinio el soberbio. Tarquinio mandó a asesinar a su suegro, el rey, para acelerar su llegada al trono. Esto ya tenía al pueblo descontento pero lo que estalló la furia del pueblo fue la violación de Lucrecia por parte de su hijo. Ante semejante situación, el senado expulsó a Tarquinio el soberbio del trono. Al no haber candidatos al trono, Roma se vio obligada a convertirse en república.